Estreméceme como un escalofrío,
en esos primeros días del invierno.
Llévame donde nada existe ahora,
ahora que la realidad se nubla.
Veo al hombre a través de tu reflejo,
tú, que tienes el poder, enséñame.
Tóca mis palabras esta noche,
muéstrame la perdición.
Cada nota, cada color,
cada acorde de la vida
irá dirigido a tí.
Cuando estás en mí, la vista,
da la vuelta a la celosía,
y las paredes se vuelven a ir.
En tus formas me recreo,
contigo en calma, puedo morir.
Vago necio entre las olas,
buscando la inspiración maldita,
cuando llamas en mi pecho, creo,
creo, contigo a mi lado,
merece vivirte cada estribillo,
y morirte en tu silencio.